DESPRECINTAR EL ANONIMATO

Contar historias es algo tan inherente al ser humano como beber agua.
Eso también significa que somos buenos escuchando. Pero, aunque no nos demos cuenta, existen monopolios comunicativos que consiguen diluir en sus formatos toda personalización de las historias. Miles de nombres y apellidos, miles de caras, miles de vidas vienen empaquetadas y precintadas en paquetes informativos generalistas a los que cada vez somos más inmunes.

Por eso escuchar a las poblaciones locales, ponerles caras y nombres, es fundamental para entender los conflictos, los problemas y las vidas que hay detrás de ellos.

Ayer resaltamos que “la vecindad es la que rompe las barreras”, cierto. Pero el conocimiento a través del ARTE POPULAR constituye también una gran puerta construida con sensibilidad + creatividad, que facilita el acceso, la comprensión y favorece la empatía entre las personas. ¿Conoces al rapero sirio Amir Almuarri? Chequéalo…te sorprenderás con sus letras.

Tateh Lehbib es un joven saharaui al que llamaron en su momento “el loco de las botellas” porque después de haber nacido en un campo de refugiados, consideró que debía construir una vivienda más digna y también más cómoda para su abuela. Lo hizo con seis mil botellas de plástico rellenadas de arena. Una vez terminada, llegó el reconocimiento y se hicieron más. (Puedes encontrar su historia en el proyecto “No dejes a nadie atrás” de Acnur).

El cuento de La Barca de Hanielle, basado en experiencias reales, narra la historia de una niña que emprende un peligroso viaje por mar con su madre, para llegar a un nuevo lugar. Al llegar toda su preocupación es si querrán jugar con ella. (Editorial A Fin de Cuentos).

Ismail salió de su casa en Marruecos con 12 años. Quería, como muchos otros niños a los que llaman “Menas”, tener la oportunidad de estudiar, trabajar y no vivir ahogado. A partir de entonces no tienen otra alternativa más que vivir en la calle. Le pegaron, esnifó pegamento para evadirse, se escondió cientos de veces en camiones para poder llegar a la península (lo que llaman “risky”), corrió miles de riesgos durante años, para finalmente llegar a la península meses antes de cumplir la mayoría de edad. Ahora tiene el título de camarero, peón, manipulador de alimentos, y un sinfín de cosas más. Llora y ruega a Dios para que no le devuelvan a Marruecos.(Documental “Vidas Menores” del que no saldrás ileso…).

Todos estos nombres con sus historias van incluídos en los relatos que siempre empiezan diciendo:”… miles de refugiados” o “…un día más, cientos de migrantes llegan a nuestras costas…”.

LOTURAK FESTIVAL

EXPLORA EL POTENCIAL DE LAS NARRATIVAS DIGITALES
COMO HERRAMIENTA DE SENSIBILIZACIÓN Y LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL.